El Homo Sapiens
https://tendenciabelleza.blogspot.com/ marzo 27, 2017 0

Hommo Sapiens
Nombre cientĆfico: Homo sapiens
Promedio de vida: 79 aƱos
Velocidad: 45 km/h (Maximum)
CategorĆa: Especie
Clasificación superior: Homo
Altura: Macho: 1.7 m, Hembra: 1.6 m
Homo sapiens (del latĆn, homo ‘hombre’ y sapiens ‘sabio’) es una
especie del orden de los primates perteneciente a la familia de los homĆnidos.
TambiĆ©n son conocidos bajo la denominación genĆ©rica de «hombres», aunque ese
tƩrmino es ambiguo y se usa tambiƩn para referirse a los individuos de sexo
masculino y, en particular, a los varones adultos. Los seres humanos poseen
capacidades mentales que les permiten inventar, aprender y utilizar estructuras
lingüĆsticas complejas, lógicas, matemĆ”ticas, escritura, mĆŗsica, ciencia, y
tecnologĆa. Los humanos son animales sociales, capaces de concebir, transmitir
y aprender conceptos totalmente abstractos.
Se consideran Homo sapiens de forma indiscutible a los que poseen tanto
las caracterĆsticas anatómica de las poblaciones humanas actuales como lo que
se define como «comportamiento moderno». Los restos mĆ”s antiguos de Homo
sapiens son los de Omo I, llamados hombres de Kibish (EtiopĆa), con 195 000
aƱos. La evidencia mƔs antigua de comportamiento moderno son las de Pinnacle
Point (SudƔfrica) con 165 000 aƱos.
Pertenece al género Homo que fue mÔs diversificado, y durante el último
millón y medio de aƱos incluĆa otras especies ya extintas. Desde la extinción
del Homo neanderthalensis, hace 28 000 años, el Homo sapiens es la única especie
conocida del género Homo que aún perdura.
Hasta hace poco, la biologĆa utilizaba un nombre trinomial —Homo
sapiens sapiens— para esta especie, pero mĆ”s recientemente se ha descartado el
nexo filogenƩtico entre el neandertal y la actual humanidad, por lo que se usa
exclusivamente el nombre binomial. Homo sapiens pertenece a una estirpe de
primates, los hominoideos. Aunque el descubrimiento de Homo sapiens idaltu en
2003 harĆa necesario volver al sistema trinomial, la posición taxonómica de
este Ćŗltimo es aĆŗn incierta. Evolutivamente se diferenció en Ćfrica y de ese
ancestro surgió la familia de la que forman parte los homĆnidos.
Filosóficamente, el ser humano se ha definido y redefinido a sà mismo
de numerosas maneras a travƩs de la historia, otorgƔndose de esta manera un
propósito positivo o negativo respecto de su propia existencia. Existen
diversos sistemas religiosos e ideales filosóficos que, de acuerdo a una
diversa gama de culturas e ideales individuales, tienen como propósito y
función responder algunas de esas interrogantes existenciales. Los seres
humanos tienen la capacidad de ser conscientes de sĆ mismos, asĆ como de su
pasado; saben que tienen el poder de planear, transformar y realizar proyectos
de diversos tipos. En función a esta capacidad, han creado diversos códigos
morales y dogmas orientados directamente al manejo de estas capacidades.
AdemƔs, pueden ser conscientes de responsabilidades y peligros provenientes de
la naturaleza, asĆ como de otros seres humanos.
Hommo Sapiens
Los restos fosilizados de diferentes individuos hallados en 1997 cerca del poblado de Herto, en EtiopĆa, atestiguan que, hace unos 160.000 aƱos, ya existĆan en Ćfrica seres humanos muy parecidos a nosotros. SegĆŗn los datos que manejan los cientĆficos, el Homo sapiens, la subespecie a la que todos pertenecemos, habrĆa aparecido hace entre 200.000 y 160.000 aƱos. Y lo hizo con certeza en las mismas regiones en las que los homĆnidos habĆan adoptado la marcha bĆpeda hace mĆ”s de 4 millones de aƱos, y donde, por primera vez, una especie de apariencia humana aprendió a fabricar herramientas, hace 2,5 millones de aƱos.
CaracterĆsticas del Homo Sapiens
Con un mayor volumen craneal – de entre 1.500 y 1.600 cm3 – una frente mĆ”s alta -sin arco supraorbital-, la mandĆbula corta, los dientes pequeƱos y la barbilla pronunciada, el aspecto del nuevo homĆnido era completamente distinto del de sus antecesores y parientes. PoseĆa ya una gran capacidad para la asociación de ideas y para el habla, derivada de su arquitectura craneal, y esto, sin duda, le dio cierta ventaja frente a las subespecies arcaicas de Homo sapiens con las que llegó a convivir y sobre las que, genĆ©ticamente, acabó imponiĆ©ndose.

Gracias a su capacidad de adaptación, a su superioridad cultural y a su evolucionada organización social, la población de Homo sapiens pronto comenzó a crecer y a expandirse con Ć©xito por otras regiones de Ćfrica y de Eurasia. En Palestina, por ejemplo, existen restos de humanos modernos que datan de hace 100.000 aƱos, y en Europa, las evidencias mĆ”s antiguas, localizadas en el Ć”rea de los Balcanes, son de hace unos 40.000 aƱos,
Pero a diferencia del Homo erectus, que tambiĆ©n habĆa migrado a estas regiones casi un millón de aƱos antes, el Homo sapiens abandonó por primera vez el Viejo Mundo y, penetrando en tierras jamĆ”s pisadas por otro homĆnido, colonizó OceanĆa – hace unos 55.000 aƱos – e incluso el continente americano -sobre unos 40.000 aƱos aproximadamente-.
En paleontologĆa, las culturas desarrolladas por estas sociedades de hombres genĆ©ticamente modernos se encuadran en el llamado PaleolĆtico Superior, un perĆodo de la prehistoria caracterizado por la aparición de las primeras manifestaciones artĆsticas, por la creación de nuevos instrumentos lĆticos y óseos especializados, por la fabricación de herramientas compuestas y por el despertar de las creencias religiosas.La Eva africana, TeorĆas del origen del hombre
De todas las teorĆas existentes sobre los orĆgenes del hombre moderno, la que parece tener mĆ”s crĆ©dito es aquella que propugna el llamado modelo de la sustitución, es decir, la aparición del Homo sapiens en el continente africano y su posterior expansión por el resto del planeta. Sus defensores, entre los que destaca Cavalli Sforza, han demostrado con estudios genĆ©ticos que, a diferencia de lo que propone el modelo multirregional, la diversidad racial, definida ya a finales del PaleolĆtico Superior, obedeció a adaptaciones climĆ”ticas ambientales, y no a diferencias biológicas significativas. Todos los seres humanos, asĆ, seriamos descendientes de una Eva mitocondrial africana.
Una brusca sustitución
La llegada del hombre moderno a Europa -el llamado hombre de Cro-Magnon, en relación con unos restos hallados en esta localidad francesa- tuvo lugar durante la glaciación de Würm, aunque en un intervalo de clima templado que medió entre las dos fases frĆas de este perĆodo. Su rĆ”pida penetración en el continente, poblado hasta aquel momento por los hombres de Neanderthal, se hizo probablemente de este a oeste, siendo colonizadas en primer lugar las regiones mediterrĆ”neas -entre el 40.000 y el 35.000 a. C – y, posteriormente, amplias zonas de la Europa central y atlĆ”ntica.
Pese a que la información que se tiene del PaleolĆtico Superior es mucho mĆ”s detallada que la correspondiente al PaleolĆtico Medio o al Inferior – no sólo por la cantidad de yacimientos, sino tambiĆ©n por la fiabilidad de las pruebas realizadas con Carbono 14 -, cómo se produjo la sustitución del Homo sapiens neanderthalensis por el Homo sapiens sigue siendo un misterio. Existe constancia de que ambas subespecies coincidieron en el mismo escenario durante unos 10.000 aƱos, pero se desconoce, por ejemplo, si existió cierto grado de transmisión genĆ©tica debido a la mezcla de los grupos, o cuĆ”les fueron los factores que determinaron la superioridad de los reciĆ©n llegados respecto de los pobladores originales.
En la mayor parte de Europa, los paleontólogos han observado una brusca ruptura entre las industrias lĆricas del Musteriense -las relacionadas con los neanderthales – y las del AuriƱaciense – el primer complejo cultural del Homo sapiens moderno -. La excepción son algunas zonas remotas, donde han aparecido restos de lo que se consideran culturas de transición entre el mundo de los neanderthales y el de los cromagnones -este es el caso del complejo lĆtico Castelperroniano, propio de Francia y de la EspaƱa noroccidental-.
Herramientas y utensilios
Las herramientas del PaleolĆtico Superior, en este sentido, fueron hechas principalmente de piedra, aunque en este perĆodo se fabricaron mediante tĆ©cnicas mĆ”s avanzadas y con fines mĆ”s precisos que en el pasado. TambiĆ©n se registró, por otra parte, un incremento de instrumentos fabricados con los huesos, las astas y el marfil de los animales cazados. Todos estos utensilios, una vez mĆ”s, han servido a los investigadores de la prehistoria como guĆa imprescindible para poder clasificar numerosas culturas que, en este caso, gracias al radiocarbono, es posible incluir en un esquema cronológico mucho mĆ”s detallado y completo que el correspondiente a los episodios, mĆ”s antiguos y escasos, del PaleolĆtico Inferior.
Alimentación y supervivencia del Homo Sapiens
Durante el PaleolĆtico Superior, la caza siguió ocupando un lugar destacado entre las actividades desarrolladas por las sociedades humanas. Los continuos cambios climĆ”ticos y la disparidad de ambientes existente, no obstante, provocaron que, poco a poco, los grupos de Homo sapiens tuvieran que especializarse en la captura de un determinado tipo de presas y que comenzaran a desarrollar nuevas prĆ”cticas económicas. AsĆ, en Europa occidental, muchas comunidades basaron su supervivencia en la caza del reno, mientras que en las frĆas estepas de Rusia, se siguió cazando durante mucho tiempo el mamut. En la región mediterrĆ”nea, donde los grandes mamĆferos eran cada vez mĆ”s escasos, pronto se descubrieron los beneficios de vivir cerca de los rĆos y de la costa y, asĆ, comenzó a practicarse con frecuencia la pesca y la recolección de moluscos.
Armas usadas para la caza
Las nuevas estrategias de subsistencia influyeron decisivamente en la mejora de las armas y, de esta manera, a finales del PaleolĆtico Superior -coincidiendo con los Ćŗltimos momentos de la Era glacial-, se observa la fabricación de puntas de lanza mĆ”s pequeƱas -con formas geomĆ©tricas regulares- y de propulsores para arrojar este arma con una mayor potencia y a gran distancia. TambiĆ©n es en esta Ć©poca cuando aparecen los primeros arpones dentados, utilizados sobre todo para la pesca, y los mĆ”s primitivos arcos y flechas de que se tiene constancia. Se cree, ademĆ”s, que fue en las Ćŗltimas fases del PaleolĆtico cuando comenzaron a tejerse redes y a fabricarse anzuelos y sedales.Primeros asentamientos
Los asentamientos, como la economĆa, tambiĆ©n tendieron a diversificarse, aunque nunca perdieron su naturaleza temporal derivada del modo de vida nómade. AsĆ, junto al tradicional uso de cuevas y abrigos naturales en la región mediterrĆ”nea, los cazadores de renos de la DordoƱa francesa, al igual que las comunidades humanas de Europa central y oriental, construyeron con las pieles tiendas circulares, semi-enterradas o a ras del suelo, que les permitĆan armar y desarmar rĆ”pidamente sus campamentos en función del movimiento de las manadas.
Población del Homo Sapiens

Gracias a su desarrollo cultural y a su enorme capacidad de adaptación a todo tipo de condiciones climÔticas y ambientales. el Homo sapiens pronto se propagó por los cinco continentes. Los cÔlculos indican que, hace unos 20.000 años, pudieron existir ya unos 10 millones de seres humanos en todo el planeta.
Tras las huellas de nuestros ancestros
La diÔspora del sapiens moderno pudo tener su origen en un progresivo aumento de la población y a su dependencia respecto de la caza. La necesidad de seguir a las manadas de mamuts, por ejemplo, fue probablemente lo que lo hizo llegar a América.
Oriente Próximo. El hombre moderno abandonó Ćfrica a travĆ©s del Levante oriental. En las cuevas de Skul y Qafeeh se han hallado restos que datan de hace unos 100.000 aƱos.
Europa. A diferencia de lo que ocurre en el resto del mundo, el PaleolĆtico Superior europeo, que se inicia en el 40.000 a. C, estĆ” profusamente documentado. Cuevas de Chauvet (Francia).
Italia. En RiparoTagliente, en el VƩneto, los neanderthales fueron reemplazados por el Homo sapiens hacia el 35.000 a. C. El lugar fue poblado hasta el 12.000 a. C. aproximadamente.
Ćfrica del Norte. En Libia, las primeras evidencias de población humana datan del 38000 a.C. AllĆ, el arte rupestre no aparecerĆa hasta el 10.000 a.C.
AmƩrica del Norte. Aunque se cree que el Homo sapiens tuvo que alcanzar AmƩrica en el periodo glacial, los restos de las primeras culturas septentrionales, como de Clovis, son del 10.000 a.C.
AmƩrica del Sur. Curiosamente, los yacimientos mƔs antiguos de AmƩrica se hallan en Chile y Brasil. Los restos de Pedra Furada en Brasil, datan del 15.000 a.C.
Australia. Aunque se cree que la llegada del Homo sapiens moderno fue anterior: el ancestro australiano Hombre de Mungo data del 32.000 a.C.
Progreso intelectual
Los cambios tecnológicos y económicos registrados durante el PaleolĆtico Superior, fĆ”cilmente perceptibles al analizar los restos materiales de la Ć©poca, estuvieron sin duda acompaƱados por una profunda transformación de las relaciones sociales y de las creencias. Desafortunadamente, de estos cambios no existen registros que puedan ser consultados y, por lo tanto, las teorĆas al respecto sólo se fundamentan en las interpretaciones que se han hecho de las escasas pero extraordinarias muestras de arte paleolĆtico, asĆ como del estudio de los grupos de cazadores-recolectores que, confinados en regiones inhóspitas del planeta, han sobrevivido hasta la actualidad -este es el caso de los bosquimanos del Kalahari, un pueblo con 20.000 aƱos de historĆa-.La mejor prueba del decisivo desarrollo intelectual del Homo sapiens, sin embargo, reside en su evidente Ć©xito para adaptarse y, consecuentemente, en su supervivencia. GenĆ©ticamente, nada nos diferencia de aquellos “hombres de Cro-Magnon” que llegaron al continente europeo hace, aproximadamente, unos 40.000 aƱos.
CronologĆa
Complejas culturales del PaleolĆtico Superior europeo
Periodo Inicial
40.000 – 26.000 a, C. Complejo AuriƱacense. AdemĆ”s de los Ćŗtiles lĆticos -sobre todo hojas-, aparecen herramientas de hueso -azagayas- y de asta de reno. Desde Ucrania hasta la penĆnsula IbĆ©rica.
31,000 – 20.000 a. C. Complejo Gravetiense. Sucede poco a poco al anterior. Destacan las puntas de tipo laminar con aristas retocadas y las de hueso o marfil. Arco y flechas. Estatuillas femeninas y relieves.PerĆodo medio
20.000 -15.000 a. C. Complejo Solutrense. Presente en Francia y en EspaƱa. Coincide con las fases mĆ”s frĆas de Würm. Ćtiles de gran acabado, como las puntas de superficie retocada. Losas grabadas.
PerĆodo tardĆo
20.000 -10.000 a. C. Complejo Epigravetiense. Continuador de la tradición gravetiense en Italia, los Balcanes y Europa oriental. Primeras agujas de hueso perforadas.
20.000 -10,000 a. C. Complejo Epigravetiense itĆ”lico. Una de las divisiones regionales del anterior, con influjos del Magdaleniense. Estatuillas y “bastones de mando”. Roturas y grabados rupestres.
18.000 -10.000 a. C. Complejo Magdaleniense Difundido en el oeste y el centro de Europa. Arpones de hueso, dardos, flechas, agujas de coser y anzuelos. Grandes obras de arte rupestre -Lascaux y Altamira, por ejemplo-.
10.000 a. C. Fin de la glaciación de Würm y del PaleolĆtico. Inicio del perĆodo de transición al NeolĆtico, llamado EpipaleolĆtico o MesolĆtico.
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